Cuando tenia algo de 13 años (si mal no recuerdo y la longevidad no me ataca prematuramente) y estando en ese tiempo recién aclimatándome a la secundaria en mi primer año, me designaron, para representar al colegio en un no se que, de una problemática de los jóvenes respecto a ni idea, y yo mas volado que Peter pan en el país nunca jamás y sintiéndome mas ridículo que campanita.
Mientras esperaba la salida hacia el Salón de Actos de la municipalidad (desde que dijeron el lugar me di cuenta de que algo de importancia debía tener) me presentaron a un chico de 5to año, recontra canchero aparentemente y que me daba instrucciones de lo que pasaría, yo asentía con la cabeza como quien imita una madurez maldita, aparentando tener calle y que eso seria solo una reuna mas, pero en el fondo me decía ¿que carajos hago aquí? mama llevameeee!!.
Fue así que terminada su improvisada capacitación, llegamos a dicho lugar, subíamos las escaleras, caminábamos entre pasadizos y techos altos, gente traspapelada (y desubicada) que si no era que caminaban rápido, pues por algo corrían. Llego el momento que tanto imagine en el camino, se abrieron las puertas y ¡oh sorpresa!, chicas!! (no sean sanos si pensaron que en este post iba a escribir sobre meras cuestiones académicas), por aquí, por allá, mas allá, en fin, estaban por todos lados, sentía que todas las miradas se clavaban sobre mi, como si un extraterrestre del tipo de los de día de la independencia, (así de feo y caricaturesco, como un condorito dibujado por un niño de 1 año) hubiera llegado a aquel salón, eran de todos los años, todos los uniformes, para todos los gustos.
Mientras avanzaba caminando sin rumbo fijo pero hacia algún lugar, siguiendo a mi improvisado mentor, me percate que también habían patas de más edad que yo, que fácilmente me sacaban la ñoña de un solo golpe al estilo dragón ball. Y si son sus flacas todas aquellas que miran?, no mejor avanzo y agacho la mirada, fácil que se asan por aquel episodio y no veía paramédicos cerca.
-Vamos por allá, hay unas sillas libres y las jalamos, no pensé que hubieran tantas flacas, tamare', decía Gallardo (solo recuerdo su apellido).
-Que sillas?, para donde nos vamos ahora, que vamos a hacer aquí, respondí.
Caminamos hacia la parte posterior, bien posterior, el ultimo rincón de la sala, jale mis sillitas de plástico y rochosamente las arrastraba hacia un pequeño grupo que estaba por allí. Mientras pasaban un montón de situaciones a mi alrededor, de las que no tenia ni el menor animo de espectar, se me vino a la cabeza una frase de mi sabio viejo: "Cuando camines y te quede mirando una chica, no le despegues la mirada, vas a ver que a las finales ella agachara la cabeza y la palteada será ella". Me vino como un sorbo de gaseosa helada en el desierto (estaba que sudaba de nerviosismo o no se por diantres lo hacia), así que manos a la obra, total, si me miran es por algo no?
Ni bien empecé a aplicar a lo que mi parecer era una estrategia arcaica, recontra cavernícola, me des ahueve en una, FUNCIONA! De verdad que funciona, les pegaba la mirada y las que atinaban a retarme al jueguito de las miradas terminaban recontra palteadas o mirándose entre ellas soltando una risita media estúpida. Yo me sentía el rey, el ya no ya, miraba y juaz! una menos, y otra menos, yeah! esta flaca es bonita, que locazo! sonreía de felicidad mientras miraba a todos por sobre el hombro, nadie era como yo, hasta que, que, queee, esta no baja la mirada carajo! bájala! bajalaaaa!, me sentí tan idiota, fui yo quien la bajo, fui el loser del día, aquel protagonista de esas cámaras escondidas, ¿no había una cámara por allí y algún patán que salte sobre mi y diga caíste?. Regrese a mi realidad, mire a los lados como quien busca desesperadamente una mano que me salve, y estaba junto a Gallardo, y frente a el aquella que me gano el desafío, conversaba animadamente con el, mientras que aun cachacienta me miraba de reojo, y yo escondía estúpidamente la cabeza. Sin darme cuenta ya era parte de una especie de mesa redonda, entre aquella niña, Gallardo, un fulano mas del que no recuerdo absolutamente nada, y yo, Campanita.
Mientras había estado en mi tan animada batalla visual, me había perdido de la razón por la que estaba sentado allí, y lo estaría todo el día (según advirtieron), formulando propuestas para una mayor participación de los jóvenes en la problemática de la ciudad (¿?). También me había perdido de la presentación del grupo, ella era Fátima, aquella vivaracha que me dejo rojito de vergüenza, tenia 15 años, estudiante de un colegio femenino, y parece que entrenada para salir airosa en las lides con hombres. La verdad que, desde ese momento, me anime a entablar conversación con ella, mientras que el canchero Gallardo miraba como un mocoso como yo le iba quitando de a poquitos a su "conquista del día".
Era divertida, muy linda según recuerdo (los borrachos y los niños no mienten) y totalmente desinhibida, la conversación era muy variada, algo de aquí, otro de allá, en fin, así la pasamos todo el puñetero día, hablando, bromeando, divirtiéndonos totalmente, un abrazo por aquí, otro juego por allá, casi olvidando de que teníamos cosas que hacer en aquel gran salón
- Y tienes enamorada, supongo.
-No, no tengo, tu si?
-Si, tengo tiempo con el, vive por mi casa, es lindo.
Maldita pregunta y maldito aquel huevon, yo que ya había bosquejado mi estrategia, era totalmente perfecta, y ella que mata todo en un minuto, con un ping pong de dos preguntas, knock out del saque tipo Maicelo, con un cocacho en la mitra.
Ustedes creen que mi orgullo no se vio herido?, ósea, me dio cuerda toda la mañana para que llegada casi la noche me diga eso? Ja! nada de vainas, yo la hago y la hago. No se de donde me salió lo envalentonado y lo gilerito, creo que esos genes se activaron aquel día de la nada (viejo, tienes la culpa) y se me vino a la mente 3 mágicas palabras: salida, chape, chau.
Terminada toda la ceremonia de clausura, se me ocurrió dar un balconazo a su lado, como quien presenta a su primera dama, mientras ella observaba expectante el auditorio, yo salí improvisadamente y con sigilo hacia el balcón, cual soldado analiza el terreno, y regrese raudo a su encuentro.
- Hey, seria mostro ver la plaza del balcón, vamos?, dije como quien no quiere la cosa.
-Ya pues, chévere, vamos.
Listo el paso uno, caminamos y una vez allí vi su expresión de sorpresa totalmente reflejada en su rostro.
-Oye que mostro ver la plaza desde aquí.
-Si no? -asentía yo mientras maquinaba el segundo paso.
Charlamos unos minutos en aquel lugar, y salimos juntos buscando la salida de aquel laberinto que era la municipalidad mientras nos percatábamos que ya casi no había nadie, una despedida fugaz de Gallardo, que solo atino a sonreír como quien acepta su derrota, y hablamos, me quedo con ella.
-Para donde vas? -pregunte impostando una ingenuidad que no tenia.
-A mi casa, me voy caminando hasta el Hospital y de allí tomo mi carro.
-Te acompaño, total es temprano aun - mentía yo, pues ya eran las 7 y para esa edad era golpe seguro en casa.
Caminamos alrededor de 6 cuadras lentamente, conversando amenamente, mientras un sentimiento de culpa embargaba mi interior, ¿que estaba haciendo?, ¿pensar en solo chapármela y ya? NO, a ella no podía hacerle eso, reaccione y me di cuenta que todos aquellos minutos que había maquinado en mi tan grandioso plan se habían transformado (sin tener lamas mínima idea de como) en los momentos mas románticos en mi no tan recorrida vida, el balcón conversando juntos, ayudarla a bajar las escaleras, la caminata con ella, en fin, todo era perfecto hasta ese momento, faltaba consumarlo.
Veía como llegábamos al fin del camino, aquella bifurcación donde ella tomaría su rumbo y yo el mío, así que no dude en pedirle su correo, el cual ella apunto en un papel y me lo alcanzo, y así ir preparando el terreno para lo que supuse seria la cereza del pastel, la cruz del cerro, el máximo acto de consumación del delito, El Beso.
-Bueno, yo me voy por aquí, y tu por otro lado.
-Creo que si, de aquí estoy a unas cuadras de mi casa.
-Pero iras bien?, estarás tranquilo?.
-Si, respondí seguro, aunque por dentro me cagaba de miedo porque eran unas cuadras medias oscuras y a esas horas cualquier cosa podía pasar.
-Bueno, de verdad que ha sido un gusto enorme, y gracias de verdad por acompañarme hasta aquí.
-No te preocupes, no hay problema, para mi también fue un gusto.
-Ok, cuídate, chau.
-Chau, mientras yo alucinaba todo, mientras ella se acercaba lentamente, y con el calorcito que iba sintiendo a cada centímetro que se aproximaba a mi, cerré los ojos, se acercaba a darme un beso, ...por fin un beso, pero en la mejilla.
Les aseguro que no fue nada reconfortante después de haber imaginado tanto como seria aquel beso y como la besaría, si la tomaría de la mano o no, que pasaría luego, miles de preguntas que se veían resueltas en tan solo eso, un beso en la mejilla. Ese día había empezado a sentir un poquito por ella, sentía las reverendas maripositas en el estomago, (no había almorzado mas que dos rodajas de papa a la huancaína) que creí eran de amor, me quede pegado a ella y a su tan hermosa manera de portarse conmigo (aunque no me dio mi beso).
Los días posteriores a aquel encuentro fueron en realidad virtuales, casi superficiales, en los que estúpidamente quise sacar partido, ¿DECLARANDOME?, si, leyeron bien,
D E C L A R A N D O M E, tan estúpido como se ve, acaso no recordé que ella tenia enamorado?, que creía, que terminaría con el por mi?, SI, pensé eso y mucho mas, pero su respuesta me hizo volver al llano de nuevo.
D E C L A R A N D O M E, tan estúpido como se ve, acaso no recordé que ella tenia enamorado?, que creía, que terminaría con el por mi?, SI, pensé eso y mucho mas, pero su respuesta me hizo volver al llano de nuevo.
-Mira, quizá estés confundido, ten en cuenta que solo nos vimos una vez, y claro que estuvimos juntos todo el día, pero la verdad es que una relación no se trata de eso.
-Pero yo te quiero, insistí tontamente.
-No, estas confundido en serio, además yo tengo mi enamorado al que quiero muchísimo, lo amo y llevo tiempazo con el.
Aquellas sabias palabras de Fati me hicieron revolver toda esa absurda idea de que las cosas entre un hombre y una mujer son totalmente fáciles, que hasta robar un chape tienes que tener experiencia (al menos mínima) o bien muchísima lógica aplicada a este concepto, ambas cosas que yo, un mocoso, ni en esta vida ni en otra iba a tener.
Después de eso seguimos conversando, pero de verdad me di cuenta que lo que sentí era una farsa de mi cabeza de pollo, que no era ni querer ni amor, ni mas ni menos, no era absolutamente nada, solo amistad, purita amistad la que se estaba formando.
Hoy, con 20 años a cuestas y ya en la universidad, recontra canchero (a comparación de antes) y especialista para este tipo de situaciones, la volví a ver desde hace buen tiempo, estudia en la misma universidad, yo supe que quería estudiar medicina, pero ahora esta en enfermería, y para que, se que es bastante aplicada, y justo ahora se dio el encuentro después de tiempo, un encuentro solo ella y yo. Conversamos buen rato respecto a aquel día, a todo lo que paso, el balcón, la caminata, Gallardo (no se porque lo tuvo que meter) y su actual enamorado, del que no la veo muy animada, pero en fin, ella fue Fátima, y ahora será una de aquellas personas que no olvidare.
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