Hoy, mientras hacia algo por matar el tiempo y husmeaba entre los huecos mas recónditos de la web, entro una amiga que de un tiempo a alguna parte atrás se había vuelto especial, era quien me daba los consejos mas maduros y serios los cuales yo por vacilaciones extrañas dentro de mi cabeza en ese momento no podía tener.
Hace algún tiempo tuve una relación bastante larga con J (una historia que se hace merecedora a un largo pero bien detallado post el cual empezare a redactar mas adelante) y gracias a ella conocí a Ana, una chica bastante inteligente, pasiva, metódica digamos, mas allá de ella no se puesto que nuestro encuentro fue virtual, no se si sea una chica bellísima o no, no se si me impacte la vez que la vea o solo sea una muy buena amiga, en fin, vamos con el porque del titulo.
Cuando nuestras conversaciones empezaban, eran casi distantes, simples respuestas sin mayor regodeo, pero poco a poco fuimos compenetrando ambos en temas comunes, pensamiento equiparados entre la afirmación y la negación, el punto gris perfecto, fue así que me contaba sus cosas y yo las mías, me aconsejaba y yo escuchaba (leía en este caso) atentamente, cosas de su pareja y yo de la mía, poco a poco llego a interiorizar mas sus sentimientos y confusiones a tal punto que me conto someramente los problemas que venia viviendo con Luis, y su intempestiva ruptura, ¿el motivo? Las más común de todas las materias; INFIDELIDAD.
Ella, con la emotividad con la que me contaba su problema, juraba que nunca volvería con el, que estaba enterrado, era pasado, y pisado; yo la verdad no lo creí tanto pues era una relación de dos años y terminar algo así de modo tan repentino (aunque motivos no faltaban) era algo que me parecía un comic de condorito.
Paso el tiempo, yo de su prima me aleje (o nos) pero mantuve el contacto con ella, inclusive una vez fue el puente invisible en nuestra reconciliación, así que el contacto entre ambos era inevitable a pesar de la ruptura. Un día, me comento lo que por su mente estaba pasando:
-Debo contarte algo, dijo Ana.
-Dime, que paso ahora.
-Quiero llamar a mi ex.
-Porque?...no que ya no pasaba nada?
-Si, pero también debo confesarte algo mas y espero no lo cuentes. El esta saliendo con J.
(Nótese o imagínense mi cara de sorpresa, tal vez con un poquito de vacio en el pecho como una piedrita o pelota de yaz saltando)
-Así? Ah manya.
-Se que quizá no este pasando nada, pero me muero de celos y por llamarlo, necesito hablar con el, lo extraño.
-No será ilusión? Piénsalo estuve en tu lugar también y me paso lo mismo.
-No, se que lo quiero.
-Espera entonces a ver que pasa con eso, en que termina.
-No puedo, lo llame y me corto.
-Entonces ya cambio de persona en quien interesarse, puede ser tu prima, puede ser otra.
En resumen fue esa la conversación, ella luego me diría que hablaría con su prima, que se volvía loca por saber que estaba pasando, a donde salían, que hacían, aunque en una oportunidad le pregunto en crudo que pasaba, J atino a decir que solo salían por negocios. Yo digo ¿que?, ¿negocios?, jajaja (permítanme reírme), no lo creo, salidas de negocios, ok, ni los grandes ejecutivos pueden con esas mentiras. Yo para ser sinceros cuando me comento eso, no sentí mucho, por no decir nada, quizá sea duro conmigo pero la verdad que sentí solo una punzada y una vueltita de mis pensamientos y mas nada. No se si decirle se feliz, o muérete a J, pero ella sabe lo que hace no?, que la extrañe si a veces, pero termino todo abruptamente, que fue bonito no lo niego, fue lindísimo, pero habían situaciones de cada lado que me hacían no decidirme, eran pros y contras de los cuales me sentí maniatado y también debo reconocer tuve la cobardía de no asumirlos; prefiero dejar mi mente en blanco así como la hoja cuando empecé a escribir este post. Perdóname Ana, pero la verdad es que de una simple salida, al menos de esas simples salidas de “negocios” alguien saldrá afectado entre ambos, y la tercera solidariamente afectada también serás tu.
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