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lunes, 15 de noviembre de 2010

Saliditas Conmigo No ...

Cuando dije hace un tiempo, Adiós Soltería (ver post Adiós Soltería) lo hice con cierta melancolía mezclada con un poco de ironía, sumándole otro tanto de alegría pues creo que para nadie la soledad es una muy buena compañía, y para aquellos que se rasgan las vestiduras diciendo lo contrario pues apuesto a que en algún momento de sus SOLAS y TRISTES vidas han extrañado la presencia de alguien. En fin, dije Adiós Soltería sin imaginar que ese adiós seria solo un hasta luego, un breve adiós como lo dice Pepe Vázquez. Pensé y me convencí de que aquel adiós seria por un larguísimo tiempo, es por eso que me salieron en aquel post muchas cosas por destacar y extrañar, pero aquellas ideas hoy se vuelven, nuevamente, realidad.

El jueves me dio por ir a una discoteca después de tantísimo tiempo, recuerdo que la última vez fue por la llegada de un amigo que venia plan trabajo-juerga. Recuerdo que aquella vez me la pase bailando solo, mirando a la pista y vacilándome sin compañía femenina. Varias chicas de la pista que se pachangueaban en mancha me miraban como si fuera un maldito loco o un triste "raro". El asunto es que (aunque no suene creíble) la mayoría de veces (si no es todas) suelo cohibirme, suelo achicarme ante alguna mirada femenina. Está bien, quizá no tanto a ese extremo, pero si al punto en dudar a mil en acercarme a alguna chica para invitarla a bailar. Lo que si no dude es en seguirles el jueguito de las miradas-sonrisas-sacadas de lengua, la verdad que es divertido estar en ese plan de chiquillos, al menos a mi me vacila, pero aun cuando ya estaban las cosas como simplemente para bajar a tomar posesión de la pista, había algo que lo evitaba, mi cobardía o mi cojudez podía mas y atinaba a bailar solo.

Digo todo esto porque, el motivo de mi salida del jueves fue precisamente por la llegada de alguien, esta vez era un primo que tenía mi edad y con el que ya habíamos tenido un señor juerga para fin de año. Esa vez, vino un miércoles y empezamos la jarana un jueves. Como eran precisamente los últimos días del año la gente salía hambrienta de diversión y tragos, y nosotros no éramos la excepción.

[...]

Aquel jueves hubo una reunión familiar y con todos los primos allí la armamos por nuestro lado, en casa, tomando posesión de algunas chelas de cuanta caja entraba a la sala. El viernes si fue nuestro punto de quiebre, ese día partimos rumbo a una disco que si bien era medio tela, prometía. Así que salimos en un santiamén de casa y caímos en aquel antro. Ese día bebimos hasta las 5 am., sin ningún problema. Mientras tomábamos y nuestros cuerpos se movían de inercia, había un grupo de chicas que bailaban muy cerca a nosotros. A veces las chocábamos a propósito por joda, o quizá intentando bailar inconscientemente con ellas pero no nos dieron bola sino hasta 2 horas después. Entablamos conversación y bailamos un poco, solo eso recuerdo porque al final terminamos saliendo solos de la disco, nose si ellas se fueron solas también o si otro grupo nos las quito.

El viernes si fue un día para el libro. Ese día teníamos la advertencia de volver temprano a casa pero, enfermos por salir, nos fuimos de largo hasta las 7 am. Lo peor es que llegamos sin el pan, y los tamales ya habían sido consumidos antes de llegar para bajar la huasca. Toda la noche la pasamos tranquilos si no fuera por dos motivos: El primero, mi primo, tan huevon, antes de irse al baño, mientras conversábamos con dos chicas que se habían acercado por allí, se le da la gran idea de dejar a "guardar" la botella de cerveza con un grupo que estaba cerca al nuestro. Juro que yo no me percate de aquel detalle hasta cuando se empezó a armar la bronca con los demás. El muy imbécil (porque otro adjetivo no encuentro) dizque la dejo allí por no perturbar mi conversación, pero más gil no pudo ser. ¿Quien, por más ebrio que este, deja su chela a guardar con otro grupo a los cuales no ha visto nunca ni en pelea de perros? Si no fuera porque conocía a algunos de los de seguridad que estaban cerca del lugar, hubiera estado contando otra historia, quizá sobre la golpiza más absurda y estúpida del año.

Por si eso no fuera poco, a él se le ocurrió hacer otra de su libro. Plan de 4 am. Ingreso un patita, que no me llegaba al cuello creo (o yo era el alto?) entro con una SEÑORITA acompañante, y resalto esa palabra porque la chica no era agraciada, sino bastante "agraciada" (Gracia divina, claro). Como viene con acompañante de turno pues, solo queda aplaudir y admirar, pero el ya sazonadito de mi primo se le da la magnífica idea, tan magnífica como él, de sacarla a bailar mientras el patita había partido al baño a desinflar la vejiga. Con lo que no conto él, fue que este pata solo se mojaría la cabeza (sic) y saldría tal cual entro sin demorar nada. El ampay fue casi fotográfico, el extendiéndole la mano a la chica, el pata saliendo del baño con la mirada clavada en el, yo al frente observando en el mejor palco, y la niña pues poniendo una sonrisa kodak. No paso ni medio segundo para que el susodicho reaccione y se acerque a encararlo, a lo que yo avanzaba inflando lo mas que podía mi cuerpo para darle su estate-quieto, y para que tres tipos de seguridad nos rodeen (ya no había mucha gente a esa hora) con ganas no solo de sacarnos de la disco, sino de sacarnos la misma mierda... La salvamos nuevamente por mi amigo de seguridad que termino sacando al pata ebrio, a la chica llevándoselo y despidiéndose muy cachacientamente de mi primo, y yo tomando las 3 cervezas llenas que habían dejado en aquella mesa. Obviamente, alargamos un poco más la borrachera gracias al estúpido primo, aunque por poco no la contábamos.

[...]

Retomando el relato, la salida de este último jueves fue una después de tantísimo tiempo, si mal no recuerdo desde mayo. Ya no salgo los fines de semana (antes lo hacía poco, ahora nunca) puesto que los sábados tengo que estar religiosamente en la mía, y no precisamente divirtiéndome sino mezclando música, así que la llegada de mi primo era muy propicia como para romper la rutina.

Salimos sin destino fijo o con alguna agenda planteada pero olvidada, solo compramos una cajetilla de cigarros y nos sentamos en la plaza de armas con la consigna de armar algo en el momento. Recuerdo que el miércoles anterior también habíamos salido pero no duramos ni una hora en la disco pues se nos ocurrió la mas estupenda idea de comer chifa antes de ir y ya en la discoteca con las cervezas ingresando al cuerpo nos percatamos que la combinación comida antes y chela después es bomba criminal para el estomago. No nos entro ni 3 chelas entre 3.

En fin, terminamos la santa cajita, y volvimos a aquella discoteca en la que la primera vez se había propuesto joder la noche, peleándose por idioteces y saliendo ambos borrachos. Entramos, hicimos una pasada rápida por el local y acepto que había "bastante proyección" pero conociéndolo, sabía que podía terminar mal así que decidí por llevármelo a otra un tanto más calma a regañadientes. Fue así que caímos en una disco en la que se iba a presentar una orquesta, pero antes pasamos por un amigo el que nos dijo que habían 3 amigas de el allí esperándolo. 3 cervezas del saque y a pararnos a mirar la pista, la misma pista que meses antes había mirado también por última vez, pero a diferencia de aquel día hoy no había mucha gente, pero las personas que estaban eran las precisas. Junto con nosotros había entrado un grupo regular de chicas, y una de ellas, era la que mas sobresalía entre ellas. Era verdaderamente linda, digamos que la rosa entre espinas. Estuvo bailando con su grupo de 5 o 6 chicas más un pata que llego de acompañante, no le daba bola a nadie y su mirada parecía perdida pero apuesto a que no quería cruzarla con alguna otra libidinosa. Empezó a tocar la orquesta de salsa y siendo sinceros no soy partidario de aquel genero, así que toda aquella hora me la pase más aburrido mirando como aquella chica se divertía con un género al que yo no le era partidario y el que ponía una gran barrera entre nosotros, si a esto le agrego que bailo con un patita que era un maldito capo en salsa y más alegre no pudo estar.

Mientras ocurría todo esto, mi mente divagaba por allí, a veces en blanco y reaccionando de porrazo dándome cuenta que estaba en una disco y no mirando al techo en mí cuarto. A ratos, por más cojudo que parezca, me temblaban las piernas; me sentía como si fuera un mocoso entrando por primera vez a una discoteca, no tenía capacidad de reacción y estaba demasiado ido como para articular frase coherente.

La orquesta, para regocijo mío termino de tocar antes de lo que esperaba (rogara que no lo hiciera por 2 horas) y empezó la única música que podía hacerme salir del trance. El toque electrónico llego justo para mí. Para esto ya mi amigo había conseguido a una chica con la que pasaría la noche, mientras que mi primo estaba tan aburrido como yo. Sonó un poco de David Guetta y ya iba calentando, primero con pasos medio sonsos pero después ya soltándome por completo, volviendo a ser el mismo de siempre.

¿Y el grupo del que les hable? Pues estas chicas y la niña más linda de la disco, estaban bailando, ya empiladas ellas, y recontra empilado yo. Cada mirada que cruzaba con ella era una mirada muy pero muy profunda, algo nos decíamos en mensaje encriptado, lo que hacía que me den más ganas de moverme con mucho mas gusto. Mi amigo regreso con su acompañante y me la presento, a lo que de cortesía devolví el gesto puesto que aquella chica ya estaba más que empilada y era demasiado exagerada en sus pasos. Empezó a moverse a mi lado dejando por otro a mi amigo, y mi primo a mi derecha. Me sentí bastante incomodo puesto que era la pareja de mi pata, pero el parece que entendió aquello y con un guiño me dio carta libre, luego se acerco y me dijo ya te pague las chelas que me has invitado. Aquella chiquita bailaba desenfrenadamente mientras la música electrónica seguía en apogeo, así que no dude en seguirle el juego y bailamos cual locos, además la electrónica se prestaba para esos pasos.

Valgan verdades me divertí bastante, y mi primo picón me miraba a lo que entre mi amigo y yo le dimos permiso para que baile con ella, un guiño de nuevo y nos turnamos a la chica. Para buena suerte de él y mía también, se cambio a reggaetón (no hubiese querido bailar reggaetón con una érsona ya ebria. No imagino que pasos me sacaría y allí si era capaz de dejarla tirando cintura en la pista) a lo que el recibió feliz la propuesta de bailar y bajo a pista a romperla. Tal como dije, le saco unos pasos bastante fuertes a lo que nosotros (junto con toooooodos los asistentes) solo nos matábamos de risa. Recién allí me percate que yo ya había atraído la atención de aquel grupito y que la chica me miraba y por cada una se movía más y yo también le devolvía el gesto con otro movimiento. Mientras que mi primo estaba a full, me jalo a bailar un momento con la chica pues lo había dejado seco, extenuado, cojudo. Entre yo y como estaba casi al lado de la niña que les cuento, solo atine a dejarla chiquita a ella con su salsa y hacerla yo con mi reggaetón. Mientras me movía, la miraba de reojo y notaba que ella se quedaba también mirando sin moverse demasiado. Soñaba con sacarla a bailar a ella y botar a la otra pero no fue así. Llegaron las 4 am y no pude hacerlo o mejor dicho, no quise hacerlo. Nose porque motivo no arriesgue, pero fue mejor así. Como dije, hubiera aplicado todo aquello que advertí en anterior post, pero no era mi día, no estoy aun tan tranquilo como para sentir yo mismo aquella libertad. Si bien, lo hicieron conmigo, yo no podía hacerlo.

Me divertí de un modo tranquilo, sano, sin joder a nadie, mientras que mi primo y mi amigo nose a donde planearon irse luego con su mega bailarina que habían conseguido. Al menos yo me quede contento con que no hubiera dejado a guardar su cerveza con patas desconocidos, y mucho menos sacar a bailar a alguna chica ignorando el letrero de "ocupado". Hubiera sido una desgracia, una maldita desgracia.

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