[ESTA ES LA PRIMERA ENTREGA DE UNA HISTORIA QUE TIENE PARA RATO, AUN PIENSO EN EL NOMBRE ASI QUE SI TIENEN UNA SUGERENCIA HAGANMELA SABER, POR COMENTARIO O POR EL FACEBOOK. OJALA GUSTE].
Un día normal, un día cualquiera. Su vida estaba muy alterada como para andar por la calle tan normal como el día, o hacerse pasar por persona cualquiera. No tenia razón alguna para seguir dando vueltas sin rumbo, sabia que herrar sin motivo era prolongar su agonía. Camino pensando en todo esto, filosofando teorías absurdas, pero tan igual de absurda era su vida.
Ya de regreso a casa, intuyo que no seria nada agradable estar metido allí en medio de tantas riñas, tantos problemas con su familia, y conflictos internos con el mismo. Era por mucho, un claustro en el que ya el ambiente era muy pesado, y desde el mismo momento que pisaba el umbral de su casa, ya sentía una carga mas sobre sus espaldas que lo hacia ponerse de malhumor, que lo hacia renegar hasta por su sombra- El, prefería mil veces estar sentado en un parque sentado solo, como siempre anduvo en su vida.
EL, recordaba muy bien a quien lo había dejado así. Ella, cuyo nombre ni siquiera quería mencionar, fue un amor (si es que podía llamársele así) de bastantes ilusiones. Kyu nunca había sentido tanta dulzura hasta ese momento. Nunca pudo disfrutar de la compañía de alguien que lo hiciera sentir bien de solo caminar a su lado. Cada gesto, cada sonrisa, tenían un poco de amor que el sentía, o quiso sentirlo así. La había conocido hace un año a través de unos amigos. Desde que llego en la mañana deportiva, el sintió gran empatía hacia ella, cruzaron algunas palabras al inicio, algo torpe, algo cortante. Rato después, según transcurrían los minutos, fueron entrando mas en confianza, hasta que al terminar el día ya caminaban juntos conversando de sus cosas, bromeando, riendo. En ese momento fue donde ambos intercambiaron números, no a pedido de el, sino por petición de ella. Así se inicio aquella historia que el recordaba a la perfección, a cada pestañeo podía observar aquella película en su mente mientras caminaba. Los carros, los gritos, la gente que caminaba por su lado, nadie podía sacarle esa cinta de la mente, por mas que el quisiera arrancarla. Nadie sabia en lo que pensaba mientras daba pasos largos, como corriendo. Era mejor que nadie lo supiera, que pensaran que iba apurando el paso para llegar a su destino, un destino que ni el mismo conocía.
En todo ese año que había pasado a su lado, recordaba perfectamente también cuan irónica podía ser la vida. Después de haber pasado un tiempo desde que se conocieron, empezaron una relación, relación en la que el no puso nada de su parte, pero si lo hizo ella, preocupándose, llamándolo, pendiente de el. Era mayor por un año, y ni por eso el quiso ayudar para que la relación marchara bien. Simplemente dejo pasar el tiempo. Pero cuando ella decidió alejarse, quizá porque no aguanto mas esa actitud, quizá porque había otra persona, quien sabe, simplemente se fue y desapareció.
Kyu, sabiendo que había terminado todo gracias a su actitud, no tuvo ni siquiera la valentía para conversar con ella, sino hasta que se dio cuenta que algo estaba naciendo en el. ¿Amor? No lo sabia aun, solo sentía un palpitar extraño en el pecho, y brincos en su corazón. Ante este inesperado bombeo de sangre en su pecho, decidió ubicarla, decidió ir tras ella sea del modo que fuera. Pasaron varios días para recién obtener respuesta de ella. Se volvieron a encontrar, volvieron a conversar, el le propuso volver, sentía que la estaba empezando a amar, pero ella ya no era la misma. Intentaron, quisieron saber si lo de ellos podía dar para mas, y así pusieron ambos de su parte, pero cuando los sentimientos mueren, ya no hay nada que pueda remediarlo. Volvió a partir, pero esta vez para no regresar. Fue inesperado, fue repentino, no le dio tiempo a Kyu para que pueda asumirlo. Simplemente se fue y no volvió, y también le dejo una gran pregunta, interrogante que aun no tiene respuesta certera. En todo esto pensaba el, en todo lo que podía llegar a su cabeza, le daba vueltas uno por uno, detalle a detalle, tratando de ubicar su error, concentrándose en medio de calles, plazas y parques.
Así transcurrían los días para Kyu, así de largos los sentía el. No resistía mas estar en casa, aburrido, sin alguien que pregunte al menos como estaba, o algún amigo que este cerca a el para poder conversarle sus problemas, pero no solo que sea un buen receptor, sino además un buen consejero. Eso necesitaba, un consejo maduro y sincero, pero en aquel tiempo (y quien sabe si hasta ahora) no tenia a quien recurrir. Como bien decía, era el, su vida, su tiempo. Bajo por aquellas frías escaleras, no sabia bien a donde ir, y a pesar que sabia que los reproches por andar en la calle de nuevo vendrían, el ni siquiera tuvo ápice de remordimiento, solo camino, esperando que algo lo devuelva a la vida y lo haga entrar en razón.
Anduvo no muchas cuadras, pero se sentía cansado de tantas caminatas en solitario, se sentía ya muy cansado de lidiar con su vida, estaba cansado de todo. No dudo en buscar un lugar donde reposar el cuerpo. Decidió entrar a un ciber como para que corra el tiempo y regresar ya de noche a casa. Sin mucha esperanza procedió a abrir su correo y el respectivo messenger. Digo sin mucha esperanza, pues el entrar a esta red era un simple protocolo realizado más por inercia, que por interés. No tenía absolutamente nada, pero nada que hacer allí. Su vista iba de un lado a otro sin siquiera coordinar pensamiento con palabras. Simplemente no era el. Transcurrieron unos 5 minutos mientras ingresaba su ID y contraseña, giro la cabeza de golpe, como si lo hubiesen llamado, y lo primero que vio frente a el fue una invitación, una solicitud para aceptar a un nuevo contacto. El procedió a aceptarlo no tomándole mucha importancia al principio, pero si le llamo la atención el nombre que figuraba allí. Se quedo pensando si seria algún familiar con un nuevo correo. Fue lo más emocionante que le paso en el día. ¿Emocionante aquello? Pues ya se dan una idea de como podía ser su rutina.
Al día siguiente, el ni recordaba el nombre exacto de quien había aceptado la noche anterior, tampoco deseaba hacerlo, solo quería dormir, cerrar los ojos y echarse a soñar sin interrupciones. La semana paso demasiado lento para el. Por aquellos días el estaba a la espera de una respuesta para un trabajo al que había postulado, así que por el momento no tenia otra cosa en mente mas que anhelar le dieran el ansiado si y poder tener una excusa perfecta para poder salir de casa sin interrogatorios absurdos. Los días posteriores no tuvieron mas novedad, solo eran un monologo aburrido y torpe.
Casi pasada una semana mas, recibió una llamada de la supervisora con quien se había entrevistado, ella era joven y muy divertida. Aquella vez en la entrevista el recordaba que le pareció conversar mas que con su futura jefa, con su amiga. Se llamaba Nitza, y fue precisamente ella quien lo llamo para darle la noticia.
-Alo, Kyu?
-SI, quien habla?
-Hola, soy Nitza, ¿Porque tanta seriedad señor?
-Ah, no disculpe, revisaba unos papeles y recién estoy entrando en razón. Como esta? Que noticias me tiene, dijo el, que para ser sinceros no revisaba ningún papel ni mucho menos andaba pensando en algo concreto. Solo era el, el común Kyu, el maestro en divagar y ser ido.
-Dos cosas, llámame Nitza y deja la formalidad para el trabajo. Al grano, entras el lunes a capacitación, pero si gustas vienes antes y como que te voy enseñando algunas cosas para que ya no se te haga pesada toda esa charla. Te parece?
-Perfecto Nit. Voy mañana esta bien? veamos que tan tirana será mi jefa, bromeo Kyu.
-Desde que entres te pondré un grillete para controlarte, jajaja, no mentira Kyu, creo que ya hemos tratado lo suficiente como para tu conocerme algo y yo saber que eres una persona confiable. Bueno, no te aburro, mañana a las 9 te espero. Ya sabes formal no?
-Obvio Nit, o si deseas hacemos algo veraniego y llego en bermudas y un gorrito.
-Ya! jajaja, payaso hablamos mañana. Cuídate.
Desde el mismo momento en que colgó aquella llamada, el dio un suspiro de alivio. Por fin podría salir del claustro y hacer algo que lo mantenga alejado de su lecho. Llegar solo por horas y dormir serian su fin ahora. Así que alisto sus cosas para el día siguiente, total, iba a ser presentado con los demás trabajadores y como dicen, la primera impresión es la que cuenta. Aquella noche, después de tantas noches, sintió que pudo dormir en paz, tranquilo, y con un gesto en su rostro mientras dormía, que si hubiesen podido verlo, podrían decir también que tenia bastante semejanza a una sonrisa.
3 comentarios:
estaaa cheveree.... seguire la continuación de la historia=))...p llegar ala partee de q como se conocieronn=))
recuerdo q hace muxo leia tus versos y me parecian geniales...ahora, al conocer tu faceta de escritor me ha sorprendido Diego...escribes d maravilla=)...con ese toque de melancolía q te caracteriza....espero la continuacion con ansias amiito ^,^ - jescy
=) :Perfecto Sigue Así
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